Parte 7

Parte 7: Ataque a la Red Ribbon.

Frío. Mucho frío. Casi congelado. Así se sentía Son Goku mientras aniquilaba a la población de Jingle Town. Lo hacía a toda prisa para salir de allí lo antes posible, porque el frío era una sensación que odiaba profundamente. Sus ansias por terminar el exterminio en aquel gélido lugar eran tan grandes, que incluso dejó algún que otro superviviente sin darse cuenta, como era el caso de la pequeña Suno.
Una vez que él creyó haber finalizado, se percató de que en la lejanía podía divisar una enorme torre. De modo que, sin pensárselo dos veces, se adentró en la Muscle Tower, esperando sentirse algo más cálido. Subió hasta el segundo piso y despachó fácilmente a los soldados que se encontraban allí. En el tercer piso le esperaba el sargento Metallic. Goku se quedó mirándole, pero aquel enorme robot no movía ni un pelo. Desafortunadamente, se habían olvidado de cambiarle las pilas. Harto de esperar, el pequeño saiyano se dispuso a subir las escaleras que le llevarían al cuarto nivel.
En lo más alto de la torre se encontraba el general White, que al ver la rapidez con la que subía Goku, empezaba a temer por su vida, así que ordenó al capitán Murasaki que detuviera al terrible niño sin importar qué método usase.
El ninja atacó al pequeño con todas las artimañas posibles, pero todas resultaron inútiles. Hasta que Goku se cansó de las estupideces de Murasaki y lo eliminó fácilmente con un par de golpes contundentes.
Al marcharse hacia las escaleras del siguiente nivel, pasó por delante de una celda que le llamó la atención. En su interior se encontraba el androide número ocho. El pequeño saiyano abrió la puerta y dejó salir al androide.
-Si te tenían ahí encerrado es que debes de ser muy peligroso. A ver, demuéstramelo.- decía Goku, a la vez que se abalanzaba a golpear al grandullón.
El número ocho se defendió y también consiguió propinarle varios golpes al pequeño, que se alegraba de encontrar a alguien tan fuerte. Pero la alegría duró poco. El combate fue interrumpido por culpa del general White, que hablaba por megafonía para decirle a Goku, que si le gustan los retos difíciles, le espera un monstruo mucho más mortífero. Movido por la curiosidad, Son Goku se presentó frente a Buyon, y aunque al principio no lograba dañarle de ninguna de las maneras y consiguió ponerle en más de un aprieto, pronto descubrió su punto débil y lograría acabar con él congelándolo.
Son Goku volvía a subir al despacho del general White, y éste, al verse contra las cuerdas, decidió jugar su última carta.
-Oye, Son Goku. Eres un luchador excepcional. ¿Qué te parecería unirte al ejécito de la Red Ribbon?-
-¿Hay tipos fuertes, allí?- preguntó Son Goku con cierta curiosidad.
El general White respondió afirmativamente, lo que llevaría al pequeño a aceptar la oferta.
Más tarde, salieron de la Muscle Tower, el general sacó una cápsula y de ella apareció un pequeño jet biplaza. Ambos se montaron en él y despegaron rumbo al cuartel general de la Red Ribbon.
Tras unas horas de viaje, aterrizaron en el lugar previsto, para luego bajar del jet y dirigirse hacia el despacho del General Red. En la puerta les recibe el asistente Black.
-Quiero hablar con el General Red. He traído al famoso Son Goku para que se una a nuestro ejército.- Decía White con visible orgullo.
Tanto Black como Red se enorgullecían de tener a alguien tan poderoso y terrible en sus filas, y felicitaban a White por su labor.
Red se presentó ante Goku como el líder supremo del la Red Ribbon, haciéndole saber que, unidos conseguirían dominar el mundo, pero el pequeño saiyano responde que no está interesado en eso, él solo había ido para luchar contra tipos fuertes.
-Niño, compórtate como es debido y deja de decir tonterías. Colabora con nosotros, es lo mejor para todos, ¿no lo entiendes?- decía Red apretando los dientes.
-Yo no trabajo para nadie.-respondió Goku con tono amenazante.
En ese momento, y ante la falta de colaboración por parte de Son Goku, el asistente Black sacó una poderosa pistola y apuntó al pequeño, mientras le decía que si no decidía colaborar, moriría al instante. Pero Goku, con su inhumana velocidad, desarmó a Black con una fuerte patada. Ante tal acto, el general Red decidió abandonar la posible alianza con el pequeño por ser tan problemático y no atender a razones.
-Así que quieres plantarle cara a los más fuertes de mi ejército, ¿verdad?- amenazaba Red, mientras se acercaba al micrófono para anunciarlo por megafonía a lo largo y ancho del cuartel -¡Muy bien, tú lo has querido! ¡Que vengan los generales, coroneles y capitanes inmediatamente!-
En cuestión de minutos, todos se presentan el patio principal.
-¿No querías ver a los mejores? ¡Pues ahí los tienes!- dice Red señalando a sus hombres desde la ventana de su despacho.
Son Goku dio un tremendo salto y se plantó frente a todos ellos.
-Veamos si sois el ejército más poderoso de la Tierra.- Decía Goku chuleándose a la vez que les animaba a que le atacaran.
De pronto, todos se lanzaron a por él con sus mejores armas y técnicas, pero ninguno era rival para el saiyano, y uno tras otro, iban pereciendo bajo la atenta y furiosa mirada del general Red, que veía cómo su armada se venía abajo por momentos.
Ni Yellow, ni Violet. Ni tampoco Silver, White o Copper consiguieron librarse de la muerte.
-¡¿Dónde demonios está el imbécil de Blue cuando más se le necesita?!- preguntaba Red cargado de frustración.
-Le recuerdo que está en una misión, en un territorio lejano. Ha recibido el aviso, pero tardará un día en llegar… como poco.- respondió Black –A parte de los soldados rasos, solo quedamos usted y yo.-
-Si no hay más remedio, usaré la armadura mecanizada.- Dijo Red.
-¿Se refiere a la Battle Jacket? ¡Es el armamento más potente que tenemos!-
-Lo sé. Así destrozaré a ese pequeño demonio.-
El general Red se introdujo en la cabina de la Battle Jacket y se dirigió al patio principal para hacer frente a Son Goku. El pequeño esbozó una sonrisa al ver que aún quedaba diversión para rato, así que empezó a luchar contra aquella enorme armadura pilotada por Red, que logró dañar a Goku en más de una ocasión. Pero el saiyano aprendió rápidamente los movimientos de la máquina y conseguía esquivar todos y cada uno de los golpes que Red intentaba darle, lo que hacía aumentar la furia del general hasta que se vio obligado a usar el misil que llevaba en la parte trasera de la armadura. Dicho misil se acercaba velozmente hacia Goku que no tuvo más opción que intentar detenerlo con un Kamehameha improvisado. El choque producido por el misil y la ráfaga de energía fue tan devastador que produjo una enorme explosión reduciendo el cuartel general a un solar repleto de ruinas. Casi todos los soldados, incluyendo a Black, murieron en la explosión. Un excelentísimo científico, experto en biotecnología y creador del androide número ocho, llamado Gero, fue herido de gravedad, pero logró sobrevivir y juró vengarse de Son Goku por haber derrocado a la Red Ribbon.
La Battle Jacket había sufrido daños irreparables a consecuencia de la gran explosión y tampoco podía moverse. Son Goku, con el cuerpo lleno de heridas se acercó a la armadura y sacó a Red de un fuerte tirón.
-¿Y éste era el ejército que todo el mundo temía? Qué decepción…- dijo Son Goku, y tras estas palabras asesinó al general Red.

El ego de Son Goku creció en demasía gracias a esta hazaña, pues creía que ya no había nadie que pudiera hacerle frente. Se sentía el ser más poderoso de la Tierra, pero quizá no tardaría mucho en volver a verse contra las cuerdas.

5 comentarios:

  1. Genial, bien hecho AdriV (tocayo y todo xD). Sigue así, estoy esperando el capítulo 20, seguro que es grandioso

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  2. Cuando estará disponible en comic?
    y gracias por la Historia es de lo mejor

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  3. Cuando estará disponible en comic?
    y gracias por la Historia es de lo mejor

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